UN NUEVO ESCENARIO TRIBUTARIO PARA EL SECTOR AGRARIO
Desde el 1 de enero de 2026, el sector agrario y agroexportador peruano opera bajo un nuevo escenario tributario, caracterizado por la entrada en vigencia de disposiciones que reordenan el Régimen Agrario, introducen ajustes relevantes en la Ley del Impuesto a la Renta y consolidan un enfoque de fiscalización más intenso y especializado por parte de la SUNAT.
Este nuevo marco normativo busca, por un lado, otorgar mayor estabilidad y previsibilidad al sector, pero, por otro, exige un mayor nivel de cumplimiento sustancial, alejándose de una verificación meramente formal. En la práctica, ello implica que las empresas ya no solo deben cumplir con requisitos declarativos, sino demostrar que su operación real, estructura de ingresos, costos, planillas y beneficios laborales se encuentran plenamente alineados con las condiciones exigidas por el régimen especial.
Si bien el Régimen Agrario mantiene beneficios tributarios y laborales relevantes, estos se encuentran hoy bajo un mayor nivel de control, sustentado en cruces de información, fiscalizaciones focalizadas y una revisión integral de la actividad económica del contribuyente. En este contexto, el 2026 se perfila como un año clave para que las empresas del sector revisen su posición tributaria, identifiquen riesgos y adopten decisiones oportunas que les permitan sostener los beneficios del régimen y evitar contingencias futuras.
- Régimen Agrario 2026: estabilidad, pero con mayores exigencias
La nueva normativa consolida el Régimen Agrario con un horizonte de vigencia hasta el año 2035, brindando mayor previsibilidad al sector. Entre los principales beneficios que se mantienen destacan:
- Tasa reducida del Impuesto a la Renta empresarial del 15 % para empresas agrarias.
- Pagos a cuenta mensuales diferenciados, favoreciendo el flujo de caja.
- Régimen laboral especial, aplicable siempre que se cumplan estrictamente los requisitos legales.
No obstante, la permanencia en el régimen ya no depende solo de la inscripción, sino del cumplimiento real y permanente de las condiciones exigidas por la ley.
- Cambios relevantes en el Impuesto a la Renta
Los ajustes recientes en la Ley del Impuesto a la Renta obligan a las empresas del sector a revisar su estructura tributaria desde el inicio del ejercicio 2026:
- Mayor exigencia en la deducción de gastos, especialmente en servicios, asesorías y gastos de gerencia.
- Control reforzado de costos de producción, mermas y desmedros, requiriendo sustento técnico y documental adecuado.
- Revisión de operaciones con partes vinculadas, bajo criterios de mercado y consistencia económica.
Estas modificaciones demandan coherencia entre lo tributario, contable y operativo, particularmente en empresas agroexportadoras.
- Incentivos tributarios a la inversión y formalización
El régimen incorpora beneficios orientados a promover la inversión y la integración de la cadena productiva, entre ellos:
- Depreciación acelerada del 20 % anual para inversiones en infraestructura hidráulica y obras de riego realizadas entre 2026 y 2035.
- Deducción adicional del 25 % por compras efectuadas a pequeños productores agrarios debidamente inscritos, dentro de los límites establecidos por la norma.
- Flexibilización en la deducción de ciertos gastos sustentados con boletas, reconociendo la realidad operativa del sector rural.
Estos beneficios representan una oportunidad relevante, pero requieren una adecuada planificación y control interno.
- SUNAT 2026: fiscalización focalizada y cruces de información
La SUNAT viene fortaleciendo sus mecanismos de control mediante cruces de información entre:
- Actividad económica declarada y estructura de ingresos.
- Producción, exportaciones y resultados financieros.
- Planillas laborales y aplicación del régimen especial.
- Uso correcto de beneficios tributarios y sectoriales.
En el sector agrario, la fiscalización se está enfocando en empresas con inconsistencias operativas, laborales o financieras, así como en aquellas que aplican el régimen sin cumplir plenamente los requisitos.
- Riesgos y decisiones inmediatas
El incumplimiento de las condiciones del Régimen Agrario puede generar consecuencias significativas, tales como:
- Pérdida del régimen especial y recalificación al régimen general.
- Determinación de mayores impuestos, intereses moratorios y multas.
- Contingencias laborales asociadas al uso incorrecto del régimen especial.
Por ello, resulta clave que las empresas adopten decisiones inmediatas desde enero 2026, dentro de las cuales podemos recomendar las siguientes:
- Revisar su correcto acogimiento y permanencia en el Régimen Agrario.
- Evaluar el impacto de los cambios en el Impuesto a la Renta.
- Fortalecer el sustento de mermas, desmedros y costos productivos.
- Implementar una estrategia preventiva frente a posibles fiscalizaciones de SUNAT.
El Régimen Agrario 2026 configura un escenario de mayor estabilidad y oportunidades para el sector; sin embargo, también impone la necesidad de una gestión tributaria y laboral más rigurosa, coherente y debidamente documentada. En este nuevo contexto, la diferencia entre optimizar los beneficios del régimen o enfrentar contingencias significativas estará determinada por las decisiones que las empresas adopten desde el inicio del ejercicio fiscal.
Araya & Cía. Abogados se encuentra a disposición para acompañarlo en la identificación y evaluación de riesgos, así como en la correcta aplicación del Régimen Agrario, brindando asesoría preventiva y estratégica durante el ejercicio 2026.

Olga Sánchez C.
Gerente General Araya & Cía.




